Tenía la máquina en la mano y no me pude aguantar.
Este era el panorama de la tarde del sábado, después de una mañana playera. A esas horas de la tarde, en esta parte de la casa, es la terraza donde más fresquito hace, y Viges improvisa taller en cuanto tenga una idea que le pase por la cabeza. Apenas son dos horitas mientras los niños meriendan y corretean un rato, después reclaman el paseo de la tarde y jugar un ratito en el parque.
Las tres salieron con la lección aprendida. Menos yo, no cabían tantos ojos mirando el mismo punto, me dedique a hacer fotos y controlar niños, este día había tres, pero parecía que había ocho.
Me encanta el macramé, y tengo un libro donde explica cómo hacer flecos para toallas, pero todavía no me he atrevido. Así que esta foto de alguien haciendo macramé con esos hilitos me parece una auténtica maravilla. Besitos. Mabel.
ResponderEliminarQue maravilla de trabajo! Es impresionante esto del macramé, te va a quedar de lujo.
ResponderEliminarGracias por tu comentario en mi blog.