miércoles, 12 de diciembre de 2012

El cantón de jabón y algo más

Mientras jugamos a hacer jabón, y más tarde lavajeába con un trapo sucio y el jabón,  observábamos con orgullo las burbujas o bálago que salía frotando el trapo bien fuerte entre las manos,  imitando la forma de hacer de nuestra madre. Al mismo tiempo que notábamos la eficacia del mismo,  revolearon recuerdos vividos en casa alrededor del cantón de jabón.
En tiempos pasados, como muchas otras cosas en la economía familiar, el jabón tenía un papel fundamental hasta que llegó el jabón en polvo. Hasta ese momento el jabón se hacía en casa con los restos de grasa de las matanzas, así era sobre todo en castilla, no de igual forma en el sur de España, Andalucía, donde los restos de la fabricación del aceite de oliva se utilizaba para hacer el jabón que en Europa se conocía por su buena calidad y al que  hacían llamar jabón de castilla.

No recuerdo con exactitud si en casa el jabón se hacia una o dos veces al año… Lo que sí recuerdo es el barreño enorme de zinc que se utilizaba para hacerlo y la montaña de cantones de jabón apilados en el cuarto con ese olor especial que irremediablemente lo asociábamos a limpio. 
Entrar allí e inspirar ya parecías salir limpia de arriba abajo, claro que estas eran mis sensaciones, las de una niña que lo más que le tocó era eso, jugar  con la pila de jabones y en alguna ocasión utilizarlo para el aseo pues, cuando se quedaba chiquito pasaba al palanganero  para terminar de aprovecharlo en el aseo personal.
Nuestras madres y en mi caso las hermanas mayores les tocó vivir la cruda realidad de lo que implicaba lavar a mano frotando el jabón contra la ropa sobre un lavadero de madera, apoyado en el mejor de los casos  sobre un barreño o una pila de piedra y, en el peor cargar con ropa lavadero y tajuela y marchar al rio o, charca.
 Imágenes recogidas de http://artesaniademadera.blogspot.com.es/2011/11/objetos-rusticos-lavadero-de-madera.html
 
Tajuela, para arrodillarse delante del lavadero de madera.
Todo esto puede sonar romántico si no fuera porque los Riachuelos y charcas en invierno se cubrían de una capa de hielo que había que romper para poder lavar, meter las manos en ese agua tan fría traía consecuencias difíciles de olvidar.
Pero en esa época para sobrevivir a las dificultades se salpicaban con pequeños actos o gestos que endulzaban de vez en cuando los sinsabores.
El camino que lleva a valhondo tiene dibujadas las huellas de un grupo de jóvenes que bajo la responsabilidad de Micaela, bastante más mayor que el resto, se dirigían arreando los burros cargados con la colada y demás utensilios. 
El ir en grupo aliviaba la dureza que les esperaba, esto en todos los tiempos ha sido igual… La ilusión de saber que entre esborrón y esborrón  a la ropa, hacer fuego y calentar agua para aliviar el frío de las manos, también algún chiste o historia en forma de chisme amenizaba la faena y, ¡Ay!… Pero también podían soñar… Muy cerca  de donde habían de lavar la colada está la finca de Villa Nueva y, allí guapos jóvenes desempeñaban sus trabajos alrededor de la ganadería brava,  en ocasiones tenían la suerte de coincidir con algún tentadero o capea, con esta escusa una vez habían dado la primera enjabonada a la ropa y mientras la extendían sobre la  hierba para que el sol  blanqueara y ayudara a quitar las manchas difíciles, además de convencer a la responsable Micaela que se quedara guardando la ropa, ellas ponían rumbo a la plaza campo a través. 
El ir y volver a campo abierto no estaba exento de peligros, en ocasiones algún morlaco no estaba en el sitio adecuado, ¿o eran ellas las que no lo estaban? La cuestión es que, más de una vez tuvieron que estar un buen rato al abrigo de un carrasco hasta que el torito quisiera marcharse, mientras la sufrida Micaela viendo que caía la tarde y a las jóvenes no le iba a dar tiempo a terminar la colada, empezaba a recoger la ropa y darle el ultimo esborrón pues las madres no le iban a perdonar semejante ligereza y, allí estaba ella, Micaela, para hacer más suave la reprimenda.
Con pequeños actos como este y muchas risas se podía ser feliz.
 Aclaración: La palabra esborrar, no se si realmente existe, pero mi madre la utilizaba mucho en la acción de frotar muy fuerte la ropa al rato de haberle puesto jabón. 

10 comentarios:

  1. Me ha encantado esta entrada no sé si es por lo mucho que me gusta el jabón casero, alguna vez lo he hecho, o porque esta bonita historia real como la vida misma me ha transportado a otros tiempos que yo no he vivido pero que de alguna forma me hace sentir añoranza por aquellas cosas que realmente eran auténticas, al menos así lo siento yo.
    Un abrazo.

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  2. Una preciosa historia, además real. Me gusta mucho que me las cuenten.
    El jabón como todo que hacéis siempre sobresaliente, puedo decirlo porque lo he probado.
    Un beso a las dos

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  3. Saludos María.
    Es hermoso leer lo que has escrito y "Del Baúl De los Recuerdos" Ahhhh..... Dicen que "Recordar es vivir" Deberías escribir un libro con todas tus experiencias que deben ser maravillosas, Gracias por compartírnoslas.

    Durísima las tareas de los Hombres y Mujeres de esos tiempos, pero cuanta Unión, calidad de sentimientos y vivencias entre la familia, ahora en cambio todos robotizados, ni nos vemos casi, casi ni compartimos, ni nos miramos. Sabes lo preferiría mil veces a vivir como estamos ahora.

    Felicitaciones y Agradecimientos estos correos hacen como todo lo que sale de tus Manos, que uno quede con un sabor agradable y dulce en el corazón. Por favor no dejes de seguir enviándomelos.

    Un Abrazo Afectuoso.
    Mercedes

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  4. A mi en lo personal, no me tocó vivir estos tiempos, pero si recuerdo haber visto escenas como la que describes en algunos pueblos algo alejados de las grandes ciudades. De cualquier manera, me ha encantado leer tu entrada, me ha hecho agradecer una vez más, que mi vida no ha sido tan dura como la de otras personas. Nunca he hecho jabón, aunque tengo algunos que he recibdio de regalo de parte de una amiga que los hace con fragancias.

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  5. María, a mí también me ha encantado esta historia, no solamente por lo que cuenta, porque probablemente que a todas alguien nos habrá contado cosas de "aquellos tiempos" que aunque no las hayamos vivido nos hacen sentir añoranza como dice Mercedes; sino porque tienes un real talento de escritora. Yo no domino lo suficiente tu idioma y desconozco su literatura, pero esta forma que tienes tú de contarnos las cosas nos transporta a aquellos tiempos y nos emociona. Esto me hace pensar en un escritor de mi "tierra" que quizás algún lector de este blog habrá leído y que se llama Marcel Pagnol.
    Anímate y cuéntanos mas cosas!

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  6. Brodelyne; Ay!! Ya me gustaría a mí dominar tu idioma como tú el mío, que también es un poco tuyo.
    No conocía a Marcel Pagnol pero como he visto que tiene libros traducidos al español seguro que lo voy a leer.
    GRACIAS A TODAS POR VUESTROS MENSAJES.

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  7. Hola Guapas, he llegado a vuestro blog de casualidad, navegando y visitando blogs nuevos para mi.
    Me ha gustado mucho lo que he visto, y en particular esta entrada del jabón me ha llamado mucho la atención, esas palabras que utilizas, bálago, esborrón, la tajuela, el morlaco, el carrasco, en fin estas y otras más que para mi son muy familiares...esto me ha llevado a averiguar vuestras raices y ya veo que sois de Topas, SAlamanca, claro, por eso me resultan familiares vuestras palabras, yo también soy de un pueblo de Salamanca, Villavieja de Yeltes, y creo que tengo algo más en común, sobre todo con Viges, he vivido 13 años en TEnerife, y me encanta el calado, de hecho yo he calado también, jejeje.
    Qué gusto da esto de pasearse haciendo visitas a otros blogs, te encuentras cosas tan familiares...que parece que conoces a la persona desde hace tiempo y ni tan siquiera le has puesto rostro al texto.
    Os invito a visitarme en mi blog
    http://entrehilosyencinas.blogspot.com.es/
    como veis en el nombre de mi blog hago alusión a la encina, tan común en nuestro campo charro.
    Estoy encantada de conoceros y me hago vuestra seguidora para estar al tanto de todas estas bonitas cosas que haceis.
    Besitos muy charros

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  8. Marián, gracias por tus palabras, me alegro que una charra más de paseos por aquí de vez en cuando. Nosotras también pasearemos por el tuyo.
    Besos.










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  9. Me encanta tu blogg. Yo no sabía que eras de los míos, es decir de los que contamos lo que sentimos, para no sentir algún día no haberlo hecho. Me ha seducido la historia de tu hermano Antonio, porque en mi próxima entrada del tema El tiempo de la achicoria, hablo de los que, como nosotros, nos quedamos siempre en nuestro exilio particular, pero no podemos dejar de soñar que tal vez un día no muy lejano...

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  10. La palabra esborrar no existe en el diccionario de la RAE, pero como tantas otras, son regionalismos de una región o una parte del país. Tampoco encontrarás, por ejemplo, la palabra rachizo, ni escardencha, que en realidad se llama cardencha.Pero todas estas palabras deben usarse porque enriquecen el vocabulario y se dan a conocer. Camilo José Cela usaba muchos de estos regionalismos en sus obras, aunque los entrecomillaba... Por aclararte algo las cosas. Sin ánimo de hacerme el "sabiondo". Un abrazo

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GRACIAS POR LA VISITA Y LOS COMENTARIOS.

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